martes, 6 de enero de 2015

Objetivos de Año Nuevo (1) De un ciudadano de a pie

Para  proponernos los objetivos del nuevo año, seamos persona individual, empresa o sociedad, debemos analizar los problemas que no fuimos capaces de resolver el año anterior  ¿Qué problemas o situaciones incómodas, injustas, dolorosas, vergonzosas, etc.,  están pendientes de solución?
1-Seguimos teniendo millones de personas que no tienen lo básico para llevar una vida digna: trabajo, ingresos suficientes para llevar una vida aceptable en una sociedad supuestamente moderna y desarrollada, etc.
2-Seguimos teniendo cientos (¿miles?) de servidores públicos imputados o investigados por delitos de corrupción.  Es decir, hay gente a la que votamos, o elegida por la gente a la que votamos,  que se han aprovechado de su situación de poder,  para enriquecerse ilícitamente con nuestro dinero,  que tenían que haber administrado con sentido común, para solucionar nuestros problemas diarios.
3-Sigue aumentando la brecha económica entre los más ricos y los más pobres.  Intermón Oxfam: “Las 20 mayores fortunas españolas aumentaron su riqueza en 15.450 millones de dólares entre 2013 y 2014 y poseen hoy tanto como el 30% más pobre de la población”. Esto suena a país africano de hace un siglo o a república bananera; son números inaceptables en una “democracia madura y consolidada”, como les gusta decir a nuestros supuestos representantes, que deberían haber hecho unas leyes que impidiesen estos disparates, ya que la constitución dice: Art. 31-1” Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.” Pero el hecho es que, mientras los que vivimos de una nómina pagamos según este mandato constitucional, los que “tienen el dinero por castigo”, que diría un popular periodista deportivo, se pueden permitir pagar desde un 1%, utilizando las facilidades legales que les regalan las leyes promulgadas por nuestros ( ¿O suyos?) representantes-llamadas, por ejemplo SICVAVS, o evadir capitales a paraísos fiscales – que ya habrá que cambiarles el nombre o, mejor, hacerlos desaparecer.

No es de extrañar, pues, que algún banquero a quién, según sus propias palabras "Es un momento fantástico para España, llega dinero de todas partes", se muriese de éxito- la mayoría de los españoles no notamos esa llegada masiva.

4-Nos van a convocar a una o dos elecciones durante el año; los partidos están intentando lavarse la cara- porque para hacer la reforma necesaria para recuperar la credibilidad, para hacernos recuperar la ilusión, necesitarían décadas.  Eso sí, si entras en la página web del partido del gobierno y solicitas una entrevista con “tu representante”, no obtienes ninguna respuesta: quizás nos representan todos, es decir, ninguno.  Muy bonita la página, pero poco efectiva: Tipical Spanish.  Supongo que andan muy ocupados tratando de desacreditar a los nuevos partidos que, con propuestas poco ortodoxas para su gusto acomodado, amenazan con echarlos del poder.  Pues si no están dispuestos a hablar con sus votantes, ni siquiera a darles una respuesta, no van a mejorar mucho su imagen.
5-Vamos a juez inhabilitado por año.  Somos un país original: los chorizos en la calle y los jueces sancionados.  Lo más grave de todo es que luego siempre se ha demostrado que el juez tenía razón: desde que se inhabilitó al Sr. Garzón, la Trama Gurtel le ha ido dando la razón con creces; y desde que el juez Silva fue sancionado, el honorable Sr. Blesa ha multiplicado sus escándalos. Pero parece que importa más el criterio técnico, que la verdad; ¿o será el criterio político?

Seguiremos otro día.  Este país da para mucho.

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