domingo, 8 de diciembre de 2013

HASTA SIEMPRE MADIBA



El Cinismo de los Políticos en la Despedida
Me he pasado el Día de la Constitución en la cama por un virus y, como mi cabeza no estaba para esfuerzos, me dediqué a escuchar la radio todo el día.  Por supuesto, el tema recurrente en cada informativo, aparte programas especiales –alguno excelente, como el de Angels Barceló en La Ser, porque sus invitados fueron de las pocas personas que hicieron comentarios interesantes sobre Mandela y su vida- era exaltar de forma tópica y conveniente para ellos la figura del personaje político más sobresaliente del siglo a quién todos decían admirar.
Parece que la cualidad más apreciada de Mandela es que, tras ser represaliado, no dejarle llevar a cabo su actividad política y hacerle pasar 27 años en la cárcel; decidió que lo más inteligente era predicar la reconciliación con los blancos que dominaban de forma indecente la política y la economía:
  • Derecho de voto:  reservado únicamente para los blancos,
  • Sólo los blancos podían viajar libremente por el país,
  • Era legal que un blanco ganara más que un negro por el mismo trabajo,
  • Los negros debían vivir en zonas alejadas de los blancos,
  • Los negros debían estudiar en escuelas separadas de los blancos, y su educación debía ser limitada, etc.
  • Un 25% de blancos gobernaba a un casi 80% de negros.
 En fin, que con este panorama y con un apoyo incondicional del 80% de la gente del país, este hombre, tras haberle robado 27 años de su vida en la cárcel; decide, por el bien de su pueblo, que es mejor la reconciliación que la confrontación; y consigue que casi 40 millones de africanos segregados, explotados, maltratados y viviendo en condiciones miserables, subyugados por un 20% de blancos durante más de 100 años, acepten un gobierno conjunto en el que las condiciones de los negros mejoraban ostensiblemente.
En realidad parece que los negros dejaron de vivir segregados por los derechos, pero siguen y seguirán siendo segregados por la economía durante muchos años, aunque haya políticos negros ejerciendo el poder.  Parece que el dinero une más que la raza.
Tiene mérito la reacción, porque con el apoyo político que tenía, a mí me cuesta imaginar a cualquier político europeo, y menos español, no aprovecharlo para arrasar al contrario.  Claro que Mandela, conocía a su enemigo y tenía claro que una confrontación podía tener resultados catastróficos para su pueblo.  Sin embargo, aunque fuese una cuestión táctica más que de ganas, hay que valorar la inteligencia y la prudencia de alguien que decide proteger a su gente, en vez de usarla para vengarse, lo cual le hubiese resultado muy fácil, dada su capacidad de liderazgo.
Finalmente, me gustaría volver sobre el comentario de las interpretaciones de los políticos occidentales, especialmente los nuestros, llenándose la boca con consensos y convivencias, mientras en realidad están creando un verdadero Apartheid –por cierto, palabra de origen holandés, con un  insoportable tufo Nazi, que da nombre a una ley aprobada en Sudáfrica a imitación de la segregación de los judíos-  económico.  Porque para hacer segregación, no es necesaria ninguna alambrada, ni muro.  La segregación autóctona es económica: los que no acceden a determinados niveles económicos – y tenemos cinco millones de parados y varios de subempleados- quedan excluidos del acceso a una vivienda digna, a poder enviar a sus hijos a la universidad y, si las intenciones privatizadoras siguen adelante, también quedarán fuera de una enseñanza y una sanidad decente. 
Por no hablar de los oportunismos de tratar de forzar una independencia, cuando el problema verdadero es la supervivencia de un sistema económico justo.  
Verdaderamente resulta obsceno oír hablar de reformar la constitución para ajustarla a los nuevos tiempos, cuando llevan años atropellándola sin vergüenza alguna.  Cada vez que un partido no tenía una mayoría absoluta, en vez de utilizar el tan alabado consenso, preferían pactar con partidos catalanes o vascos, cediendo soberanía española como una sangría  ¿Es que la Constitución no establece límites? Y si no los establece ¿por qué no los han establecido los que ahora apelan a la unidad de la patria, en vez de romperlos cuando les convenía para mantener el poder? 
Decía ayer Julio Anguita, que en si fuese presidente, lo primero que haría sería cumplir la Constitución.  No sería mal programa electoral: Vivienda digna, trabajo digno, inversiones con criterios de eficiencia, progresividad en la aportación por impuestos, …. 
Tienen la Constitución boca abajo.  No la reformen.  Cúmplanla.  Les votamos y les pagamos para eso, y no para que legislen a favor del capital, protejan a corruptos,  influyan en el poder judicial para salvarlos  y, cuando no lo consiguen, los indulten con una ley franquista que ni siquiera les exige justificar tal indulto, y que es un insulto a la justicia como poder independiente fundamental de un estado moderno. 
Y seguirán así a menos que se lo hagamos pagar en las urnas.
Arturo Neira

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