PREÁMBULO DE
LA CONSTITUCIÓN
Para empezar, me leo el Preámbulo de nuestra
Constitución y me encuentro con el siguiente objetivo: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de
las leyes conforme a un orden económico y social justo.
Empezando por el final, no veo en estos momentos un
orden económico y social justo por ningún lado, lo que nos lleva a que la
convivencia democrática no esté garantizada, porque la gente tiene que luchar
para conseguir una mínima justicia social que ha sido claramente atropellada y
las medidas gubernamentales y los consejos del FMI y la EU para mejorar la
situación no van encaminadas a mejorar la justicia social, sino a garantizar
las inversiones del 5% de capitalistas que manejan el cotarro financiero
mundial.
Otros favorecidos son la clase política y sus derivados
(directivos de organismos dependientes de las administraciones, asesores, …) que
siguen disfrutando de sus privilegios: sueldos enormes para alcaldes de
mini-ayuntamientos que no deberían ni existir, jubilación máxima tras 7 años en
el Parlamento, pluses para vivienda aunque vivan en Madrid, plus para
transporte, indemnizaciones durante dos años tras dejar el cargo aunque
trabajen en otra empresa, compatibilización de jubilaciones superiores a las
que podemos cobrar los ciudadanos aunque trabajen y ganen mucho más en consejos
de administración de empresas (¿En pago por favores cuando estaban en el
gobierno?) , etc… Para finalizar el párrafo de privilegios, no
puedo olvidar algunos de los casos más escandalosos que las leyes que han
aprobado nuestros (¿¿)representantes permiten: las primas que se han llevado
todos los banqueros corruptos de las cajas por una cuenta de resultados
impresentable (hasta ahora las primas eran por buenos resultados), o las
prejubilaciones que todos contribuimos a pagar a los trabajadores de las
grandes empresas para que los inversores sigan forrándose y enviando sus
beneficios a paraísos fiscales o invirtiendo en ese producto indecente – y socialmente
nada justo- llamado SICAVS.
Mientras tanto, los trabajadores vemos nuestros salarios
reducidos hasta límites de supervivencia. Los que pierden su empleo, tras dos
años de paro, quedan en la indigencia, con 420€ o incluso sin nada, si tienen
la suerte de tener unos padres que los pueden acoger –lo que resulta absolutamente
humillante e inconstitucional; para cobrar la jubilación máxima, necesitamos
trabajar más de 35 años y amenazan con hacernos llegar a los 67 –yo llevaría 42
a esa edad, nuestros derechos laborales se han reducido de forma alarmante:
trabajamos más por menos, las empresas se aprovechan de la necesidad para hacer
contratos basura o hacer que los trabajadores trabajen más de lo legalmente
dispuesto, nuestras retenciones han aumentado, el IVA ha subido, pagamos
medicamentos, .,…. ¡Qué les voy a contar
que no sufran todos los días!
Se han metido con los pilares básicos del bienestar:
menos profesores para alumnos más conflictivos, víctimas de las lacras sociales
que provocan las situaciones mencionadas en los párrafos anteriores – por
primera vez en los 32 años que llevo enseñando, veo niños que tienen problemas
para comer todos los días, hijos de padres desesperados, alcohólicos,
separaciones con convivencia bajo el mismo techo, porque no pueden permitirse
dos viviendas, etc.. Menos médicos para
una población que vive más como consecuencia de la buena sanidad de la que
hemos disfrutado durante las últimas décadas.
En resumen, las buenas intenciones del prólogo de la
Constitución parece que se han quedado en eso, intenciones, como las promesas
electorales que se incumplen.
Pero la
Constitución es una ley: ¿No es delito incumplir las leyes ?
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