lunes, 9 de septiembre de 2013

PREÁMBULO DE LA CONSTITUCIÓN

PREÁMBULO DE LA CONSTITUCIÓN

Para empezar, me leo el Preámbulo de nuestra Constitución y me encuentro con el siguiente objetivo: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.

Empezando por el final, no veo en estos momentos un orden económico y social justo por ningún lado, lo que nos lleva a que la convivencia democrática no esté garantizada, porque la gente tiene que luchar para conseguir una mínima justicia social que ha sido claramente atropellada y las medidas gubernamentales y los consejos del FMI y la EU para mejorar la situación no van encaminadas a mejorar la justicia social, sino a garantizar las inversiones del 5% de capitalistas que manejan el cotarro financiero mundial.

Otros favorecidos son la clase política y sus derivados (directivos de organismos dependientes de las administraciones, asesores, …) que siguen disfrutando de sus privilegios: sueldos enormes para alcaldes de mini-ayuntamientos que no deberían ni existir, jubilación máxima tras 7 años en el Parlamento, pluses para vivienda aunque vivan en Madrid, plus para transporte, indemnizaciones durante dos años tras dejar el cargo aunque trabajen en otra empresa, compatibilización de jubilaciones superiores a las que podemos cobrar los ciudadanos aunque trabajen y ganen mucho más en consejos de administración de empresas (¿En pago por favores cuando estaban en el gobierno?) ,  etc…  Para finalizar el párrafo de privilegios, no puedo olvidar algunos de los casos más escandalosos que las leyes que han aprobado nuestros (¿¿)representantes permiten: las primas que se han llevado todos los banqueros corruptos de las cajas por una cuenta de resultados impresentable (hasta ahora las primas eran por buenos resultados), o las prejubilaciones que todos contribuimos a pagar a los trabajadores de las grandes empresas para que los inversores sigan forrándose y enviando sus beneficios a paraísos fiscales o invirtiendo en ese producto indecente – y socialmente nada justo- llamado SICAVS.

Mientras tanto, los trabajadores vemos nuestros salarios reducidos hasta límites de supervivencia. Los que pierden su empleo, tras dos años de paro, quedan en la indigencia, con 420€ o incluso sin nada, si tienen la suerte de tener unos padres que los pueden acoger –lo que resulta absolutamente humillante e inconstitucional; para cobrar la jubilación máxima, necesitamos trabajar más de 35 años y amenazan con hacernos llegar a los 67 –yo llevaría 42 a esa edad, nuestros derechos laborales se han reducido de forma alarmante: trabajamos más por menos, las empresas se aprovechan de la necesidad para hacer contratos basura o hacer que los trabajadores trabajen más de lo legalmente dispuesto, nuestras retenciones han aumentado, el IVA ha subido, pagamos medicamentos, .,….  ¡Qué les voy a contar que no sufran todos los días!

Se han metido con los pilares básicos del bienestar: menos profesores para alumnos más conflictivos, víctimas de las lacras sociales que provocan las situaciones mencionadas en los párrafos anteriores – por primera vez en los 32 años que llevo enseñando, veo niños que tienen problemas para comer todos los días, hijos de padres desesperados, alcohólicos, separaciones con convivencia bajo el mismo techo, porque no pueden permitirse dos viviendas, etc..  Menos médicos para una población que vive más como consecuencia de la buena sanidad de la que hemos disfrutado durante las últimas décadas. 

En resumen, las buenas intenciones del prólogo de la Constitución parece que se han quedado en eso, intenciones, como las promesas electorales que se incumplen. 

Pero la Constitución es una ley: ¿No es delito incumplir las leyes ?